El Doctorado en Derecho de la Universidad del Desarrollo realizó un nuevo workshop dedicado a analizar cómo el Derecho debe repensarse frente al rápido avance tecnológico. La sesión estuvo a cargo del profesor Simone Penasa, académico de la Universidad de Trento, quien presentó el enfoque de una “regulación inmersiva de la IA”, orientada a integrar la tecnología dentro del propio diseño jurídico y constitucional.



Durante la actividad, el expositor planteó que el desarrollo acelerado de tecnologías como la inteligencia artificial, la biotecnología y la nanotecnología está tensionando los marcos regulatorios tradicionales. A su juicio, estos resultan insuficientes para abordar fenómenos altamente complejos, inciertos y en constante evolución.
En lugar de reemplazar las estructuras normativas vigentes, Penasa propone innovarlas e integrarlas, incorporando conocimientos técnicos, evidencia científica y evaluaciones preventivas de impacto sobre los derechos fundamentales.
Uno de los ejes centrales de su propuesta es avanzar hacia un derecho tecnológicamente inmersivo, capaz de anticipar riesgos emergentes como la discriminación algorítmica o el abuso de poder tecnológico. En este contexto, mecanismos como los regulatory sandboxes o las evaluaciones de impacto algorítmico se presentan como herramientas claves para testear normas y modelos de supervisión en entornos controlados antes de su implementación generalizada.
El enfoque concluye que el futuro de la regulación requerirá una relación bidireccional entre Derecho y tecnología: mientras el Derecho adapta sus instrumentos para gobernar innovaciones científicas, la tecnología deberá incorporar en su diseño los principios constitucionales, éticos y de protección de derechos. Esta sinergia —señaló el expositor— permitirá fortalecer la confianza pública y la legitimidad democrática en la era digital.