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Soluciones inminentes a través de la IA ante la crisis climática y la revolución digital en el derecho internacional de los Derechos Humanos | Carolina Parraguez

Al referirnos a Inteligencia Artificial (en adelante IA), debemos entender que afecta a la humanidad toda, sin distinciones, por lo que es urgente reconocer que sí es un tema relevante para los Derechos Humanos. Si bien actualmente no contamos con un Tratado o Acuerdo Internacional que regule el impacto de la IA, en la 42° reunión de la UNESCO, celebrada en noviembre de 2021 en la ciudad de París, se fijó una “Recomendación sobre la Ética de la IA”. En este texto se observan múltiples aspectos, considerando de forma especial su impacto en el medio ambiente, los ecosistemas y las vidas humanas.  

Dentro del texto podemos observar que la “Recomendación” considera los impactos positivos y negativos de la IA, siendo fundamental entender que es un instrumento normativo elaborado con un enfoque mundial, en el que se plantean nuevos tipos de cuestiones éticas, comprendiendo que la utilización de los sistemas de IA deben reconocer y garantizar procedimientos de evaluación de riesgos y adopción de medidas que impidan daños, siempre con fines pacíficos en base a valores, principios, además de aplicación práctica, como una necesidad existencial para el futuro. La participación en los ciclos de vida de los sistemas de IA, debe incluir a todo tipo de actores que se relacionen con esta materia, considerando la reducción de la huella de carbono y su impacto en el cambio climático, previniendo la explotación, utilización y transformación no sostenibles de recursos naturales que se utilizan como materias primas extraídas para fabricar tecnologías de la IA, siendo clave que los Estados Miembros de las Naciones Unidad ratifiquen a la brevedad próximos acuerdos sobre estos temas. 

Durante el año 2023, en particular, han sido sustantivas las expresiones a nivel global sobre la necesidad de que la IA sea regulada, no solo por actores reconocidos en materia de derechos humanos, sino que también por empresas como Tesla o Apple entre muchas otras que han expresado la necesidad y urgencia de regular sobre esta revolucionaria herramienta digital. Éstas tienen un modelo económico en el que E.E.U.U y China desarrollan el 80% de estas tecnologías. ¿Serán igualmente responsables de los consecuencias de la IA, tal como lo han sido ante la contaminación, pérdida de biodiversidad y cambio climático a nivel planetario? 

Se estima que el consumo energético de esta tecnología es superior a la de un país pequeño. Shneider Electric indica que la IA consume unos 4.3 GW de energía en todo el mundo, y se estima que para el año 2028 habría un crecimiento de hasta 36%, por lo cual es clave reducir el consumo de energía de la IA para minimizar el impacto ambiental y dar un uso eficiente, siendo la perspectiva de los ODS una forma de abordar los desafíos ambientales, sociales y económicos. 

Nos cuestionamos si estas tecnologías inteligentes podrían generar crisis para la humanidad. Durante la Revolución Industrial se pudieron observar desafíos y también oportunidades, por lo que esencial considerar la perspectiva ética en todos los procesos. Tanto Fausto de Goethe y Mi Lucha de Hitler se escribieron en alemán, y usaron papel y lápiz para expresar sus ideas, ¿es acaso la imprenta como herramienta tecnológica la responsable del contenido de dichos textos? Es por esto que se deben fijar los cimientos de la IA en expresiones como la Declaración de DDHH, para que en la eventualidad de que exista un personaje como Wall-E de Pixar, su objetivo sea buscar un rastro de vida a través de una planta, con la esperanza de ayudar a La Tierra.  

Yuval Noah Harari advirtió que la IA es  “la primera tecnología de la historia que crea historias”. Esperamos que sea a favor de la humanidad y que nuestra propia voz siga guiando el relato de esta historia.