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José Riquelme González: «Indonesia: el turismo (y el surf) como política de Estado» | Columna de Opinión


En Chile no es novedad que se diga que los programas educacionales o las relaciones internacionales deben ser pensadas como políticas de Estado y no sólo como decisiones del gobierno de turno. ¿Por qué no pensar entonces el turismo bajo ese prisma?

Pensar en impulsar un desarrollo sostenible y ofrecer al país una discusión bastante más sana y útil que las diferencias históricas (que el Gobierno parece no saber cómo balancear de forma apropiada), podría resultar ser un interesante legado para la actual administración.

Y es que el turismo es una industria que no sólo apela a un sincero afecto que sentimos por nuestro país, al invitarnos a promover los paisajes que nos ofrece nuestra singular y rica geografía, sino que además es una actividad de múltiples beneficios que, por cierto, está dentro de aquellas de mejor recuperación económica después de los años marcados por el Covid-19. The Economist (‘revenge’ tourism) estimaba que en 2023 se podrían empezar a alcanzar los niveles registrados antes de la pandemia en cuanto a consumo por turismo en el mundo.

Un ejemplo de buena recuperación en turismo es Indonesia. El gigante archipiélago del sudeste asiático, que cuenta con más de 270 millones de habitantes y es una democracia estable que bajo el presidente Joko Widodo ha impulsado un crecimiento económico sostenido.

En lo que a turismo respecta, Indonesia tuvo durante la pasada década un aumento sostenido de visitantes; el año pasado recibió a cerca de 5.5 millones de turistas. Chile, en cambio tuvo una baja que comenzó el año 2017 al 2018, pasando de 6.4 millones a 5.7, y luego en 2019 llegando a 4.5 (Statista). De acuerdo con ‘The World Tourism Organization’, el turismo significa aproximadamente un 3.3% del PIB de Chile, cifra que coincide con el ‘Informe de resultados: aproximación PIB turístico de Chile’ elaborado por Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR) en 2021. Para Indonesia, en cambio, el turismo significa un 4.2% del producto.

¿Qué tenemos en común con Indonesia? Una extensa geografía, por supuesto con diferencias mucho más pronunciadas en cuanto a diversidad étnica y cultural que en Chile, pero, además, una cultura relacionada al surf que sólo puede crecer. La práctica del surf conlleva diversas mejoras en quienes lo incorporan en sus vidas, pero también en los lugares en donde éste se practica.

Ya desde 2007 comenzó una incipiente literatura económica que ha ido creciendo en el tiempo. En el año 2015 la Federación Canaria de Surf estimaba que el turismo por surf podía significar 12 millones de euros al año; por otra parte, en Australia, en 2020 se cuantificó el aporte del surf por ingresos equivalentes a 542 millones de dólares en The Gold Coast (Gold Coast Surf Management Plan).

En 2021, un artículo titulado ‘Establishing a pre-COVID-19 baseline for surf tourism: Trip expenditure and attitudes, behaviors and willingness to pay for sustainability’ estimó que el consumo relacionado al turismo surf en el mundo está en un rango entre 31,5 y 64,9 mil millones de dólares.

Por todo esto, es una buena noticia que la moción de la senadora Ebensperger y de los senadores Durana, Chahuán, Prohens y Pugh sobre protección de las rompientes de las olas para la práctica del surf haya por fin terminado su primer trámite constitucional en el Senado; ahora le corresponde a la Comisión de Deportes y Recreación de la Cámara de Diputados mantener el ritmo de esta discusión legislativa y así, ofrecerle al surf chileno y al turismo nacional, una buena noticia. Y al país, noticias que nos unan a todos.

Fuente: El Diario Financiero