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La interdependencia con la naturaleza

La interdependencia con la naturaleza

¿Qué podemos ofrecer a la Naturaleza?

Esta pregunta me nace al leer el principio constitucional sobre la naturaleza redactado en el primer borrador de la propuesta de nueva constitución. Comprendo en este principio, que las personas y los pueblos conforman un conjunto en el que coexisten en una relación bilateral.

Evidentemente que esta coexistencia no ha sido recíproca hasta el momento, la balanza siempre ha estado cargada hacia el medio ambiente producto de la explotación indiscriminada, por nuestra parte, de los recursos que nos entrega.

Sin embargo, es necesario reconocer que estamos insertos en una época que ha manifestado con mayor frecuencia e intensidad la necesidad de proteger al planeta en que vivimos.

En consecuencia, a lo anterior, y considerando los artículos sobre la naturaleza redactados en el borrador de la nueva constitución, se puede observar que se están presentando las primeras aproximaciones hacía una “sensibilidad ambiental”, mayor a la existente, y que servirá como cimiento en el uso adecuado de los recursos naturales, a la evaluación correcta de los impactos ambientales y a la prevención oportuna de los potenciales daños ambientales. En este sentido, estaríamos entregando una protección más robusta al medio en que vivimos, que se expresa en otorgar derechos a la naturaleza.

Se visualiza entonces una armonía entre la naturaleza y las personas, nivelando la titularidad dentro del conjunto en que coexistimos. Lo anterior, implica un gran avance a nivel de preocupación por el medio ambiente, dado que en la constitución vigente la naturaleza carece de titularidad.

Precisamente hay que mencionar que dentro de los atributos que otorgaría el derecho de la naturaleza, se reconoce una plena legitimidad a que se respete su existencia. Esta cualidad, a mi sentir, es sumamente relevante si consideramos que las personas y la población, en esta interdependencia, deberemos comenzar a prestar una mayor atención hacía el medio ambiente, procurando que esta relación se desarrolle con dignidad. Es decir, este reconocimiento implica que la población tiene la autoridad legal y la responsabilidad de hacer cumplir estos derechos en representación de la naturaleza.

De modo que, para asegurar este reconocimiento sobre naturaleza, se propone la creación de la Defensoría de la Naturaleza, órgano que velará por el cumplimiento de los derechos de la naturaleza. Este órgano podrá fiscalizar a los demás organismos con potestad ambiental, además de la promoción y protección de la naturaleza.

Los derechos de la naturaleza imponen estándares más altos de protección que el derecho medioambiental tradicional que contiene nuestra actual constitución. Más aún, se fuerza la implementación de principios como éste (y del precautorio), donde las personas debemos adoptar una postura más activa para la protección, regeneración, mantención y, sobre todo, de respeto hacia la naturaleza.

Es así que, como país, estaríamos avanzando en reconocer la existencia de la naturaleza, para que deje de ser tratada como objeto de explotación en una relación unilateral y, lentamente, nos estaríamos dirigiendo hacía un equilibrio de dependencia recíproca.

Si bien, seguimos bajo un manto constitucional que no ha dotado de la importancia necesaria al medio ambiente, la nueva propuesta de interdependencia me parece una evidencia clara de que Chile está dando el primer paso en un avance hacia la mirada ecocéntrica en su legislación, en donde se reconoce y considera que la naturaleza y todos los elementos que la integran, son merecedores de protección por sí mismos.

Diego Hernández Meruane
Ingeniero Ambiental, Magíster en Gestión Ambiental, UNAB.
Alumni MDA.

* Las opiniones señaladas en este documento son de exclusiva responsabilidad del columnista y no representa la opinión de la Universidad del Desarrollo.