
En su columna, la académica sostiene que se trata de una de esas reformas que, a diferencia de la mayoría de las iniciativas legislativas, tiene el potencial de transformar de manera profunda la forma en que la sociedad chilena se organiza y se hace cargo de sí misma. Warnier plantea que el proyecto responde a una pregunta tan sencilla como incómoda: qué ocurre cuando un padre o una madre, simplemente, no cría, y no logra hacerse cargo de su tarea de proteger, guiar y orientar a sus hijos.
Uno de los principales aspectos que desarrolla la abogada es el vacío histórico que arrastra el Código Civil chileno, cuya responsabilidad civil de los padres por los daños causados por sus hijos ha operado de manera incompleta, ya que el progenitor que no convive con el hijo podía alegar que no estaba en posición de controlar su conducta. Según explica, el proyecto cierra esa puerta, estableciendo que la obligación de criar no se delega por el solo hecho de no vivir bajo el mismo techo, en línea con el principio de corresponsabilidad parental consagrado en el artículo 224 del Código Civil y reforzado por la Ley N° 21.484.
Para la académica, no se trata de un sistema punitivo que lleve a los padres a juicio ante el primer signo de dificultad, sino de un diseño que privilegia primero la derivación a programas de habilidades parentales, acompañamiento familiar y procesos de revinculación, reservando las sanciones más severas, entre ellas la pérdida de la patria potestad, la indignidad para suceder o la privación del derecho a pedir alimentos, para el incumplimiento contumaz.
Warnier vincula además la iniciativa con el mandato constitucional del artículo 1°, que declara a la familia como núcleo fundamental de la sociedad, y advierte que, si bien el proyecto deberá perfeccionar aspectos técnicos durante su tramitación, como los mecanismos de reparación, la articulación con los procesos civiles y los recursos para los tribunales de familia, esos desafíos no deben ser excusa para la inacción legislativa.
«El proyecto no resuelve todo eso de un golpe, pero da un paso que nadie había dado antes, en la dirección correcta. Eso, en legislación, no es poca cosa», concluye Warnier.
La columna completa se encuentra disponible en El Mercurio Legal.