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La Tercera | Marisol Peña reflexiona sobre el rol de las emociones en la política tras el rechazo de la acusación contra Nicolás Grau

La directora del Centro de Justicia Constitucional de la Facultad de Derecho UDD, Marisol Peña, publicó en La Tercera una nueva columna de opinión titulada “Emociones y política: en búsqueda de lo razonable”, en la que analiza las reacciones generadas tras el rechazo de la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau y plantea la necesidad de mantener un equilibrio entre emociones y decisiones razonables en la actividad política.

La profesora Peña sostiene que la acusación constitucional constituyó una herramienta legítima para que un grupo de diputados planteara ante la opinión pública las inconsistencias detectadas en la estimación de la situación fiscal heredada por el actual gobierno. Asimismo, considera comprensible que este escenario genere emociones como indignación, frustración y desaliento en distintos sectores de la ciudadanía.

Sin embargo, la académica advierte sobre los riesgos de que estas emociones se traduzcan en expectativas desmedidas respecto de una herramienta que, por su naturaleza, debe ser utilizada como un último recurso. En este sentido, cuestiona que no se hayan activado previamente mecanismos de fiscalización política, como las interpelaciones o las comisiones investigadoras, pese a que las inconsistencias habían sido advertidas con anterioridad.

“La serie de recriminaciones que ha acarreado el rechazo de la acusación constitucional sólo contribuye a incentivar un nivel de emocionalidad ciudadana que no contribuye a una evaluación objetiva y razonable de lo acontecido”, plantea. A su juicio, el rechazo del libelo no implica desconocer las inconsistencias existentes, sino reconocer las deficiencias de su formulación y los límites normativos del mecanismo para perseguir responsabilidades.

Finalmente, la directora del CJC destaca que las emociones son parte inevitable de la actividad política, pero plantea la necesidad de mantenerlas dentro de los límites de lo razonable y explicar a la ciudadanía los verdaderos alcances de las herramientas jurídicas. “En definitiva, una democracia, es el pueblo quien exige las responsabilidades finales: en las urnas”, concluye.

Te invitamos a leer la columna completa de Marisol Peña en La Tercera.